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Los árboles frutales requieren cuidados durante todo el año, al igual que las hortalizas y las plantas del jardín. Los trabajos que se deben realizar en otoño y en invierno dependen de las especies cultivadas y. en cierta medida, también de la rigurosidad del clima.

Los profesionales dedican todo el tiempo al cuidado de sus árboles. Cuentan con grandes parcelas y con invernaderos acondicionados que les permiten cultiva un importante número de especies y variedades de árboles frutales, de manera que su actividad es constante y su calendario de cuidados está repleto durante todos los meses del año.

El aficionado, difícilmente cuenta en su jardín con una amplia variedad de especies de árboles frutales; en parte porque debería dedicar a ellos mucho más esfuerzo y mucho más tiempo del que realmente dispone en sus horas de ocio, pero también porque las parcelas de los jardines o huertos particulares suelen ser pequeñas y, por supuesto, también porque el clima no lo permite, sobre todo si no se cuenta con un invernadero. por ello, lo cuidados que se deberán realizar en el huerto de frutales de un aficionado serán siempre mucho menores, aunque no menos importantes si se desea tener ejemplares sanos, vigorosos y que produzcan una abundante cosecha. Sea cual sea la intensidad de la actividad, establecer un calendario de las actividades que deben llevarse a cabo en cada mes del año siempre es una gran ayuda.

Mediados de otoño

Es momento de preparar la tierra excavando y abonando para comenzar con las plantaciones otoñales. Trasplante de maceta los frutales cultivados en recipientes. Prepara el terreno para la llegada del invierno eliminando las últimas malas hierbas que queden y labrando la superficie del terreno sin dañar las raíces de las plantas. Recoje todas las hojas caídas para evitar que se produzcan enfermedades fúngicas, y aplique abonos ricos en fósforo y potasio.

Finales de otoño

Finaliza todas las plantaciones otoñales y protege la base de los árboles para impedir los daños que puedan ocasionar las heladas, sobre todo en las regiones del interior. Como la mayoría de las plantas que han iniciado su período de reposo vegetativo, es el momento en que puedes aplicar los tratamientos fitosanitarios más enérgicos para eliminar los focos de infección ocasionados por hongos y otros microorganismos. También es el momento de realizar la poda que elimine las ramas enfermas o débiles de los arboles frutales y de corregir los posibles defectos en el desarrollo.

Principios de otoño

Continua con las podas iniciadas al final del otoño para eliminar las ramas enfermas; toma los injertos que te interesen y guárdalos en la nevera para utilizarlos más adelante. Distribuye abonos ricos en fósforo y potasio en forma diluida.

Mediados de invierno

Es el momento de airear un poco la tierra demasiado compacta y rastrillarla ligeramente para que absorba los abonos aplicados. También puedes comenzar a distribuir abonos ricos en nitrógeno y realizar las podas que sean necesarias. Si todavía es necesario aplicar productos fitosanitarios, hazlo durante este mes, porque las yemas de los arboles ya han empezado a despertar y más tarde sería inapropiado. Aplica los injertos que tengas almacenados y planta los árboles nuevos cuando el tiempo esté despejado.

Finales de invierno

Rastrilla entre los árboles para eliminar las malas hierbas que hayan nacido, y aplica abonos nitrogenados cerca de la base para favorecer la resistencia y estimular la floración. Continúa injertando los árboles que desees, y prepara hoyos (alcorques) alrededor de ellos para regular mejor el riego. Acaba de plantar cuando las condiciones del suelo lo permitan, y protege las flores de los árboles de las posibles heladas y de las aves.

Ya tenemos la primavera y es momento de cuidar el cesped, os damos algunas recomendaciones para un buen mantenimiento.

- Realiza cuidados permanentes en tu césped, rastrilla las hierbas muertas o secas, ventílalo para que la humedad pueda alcanzarlo y programa los riegos que realizarás. De esta manera evitarás que permanezca mucho tiempo seco o que lo riegues demasiado.

- Fertiliza el césped. El momento ideal es en primavera. Deberás comprar un herbicida y aplicarlo para evitar que crezcan las malas hierbas.

- Riega el césped una vez al día por la mañana y solo unos pocos minutos por zona. Te recomendamos realizar esta actividad a la mañana porque en la tarde o la noche puedes pudrir las raíces que están cerca de la tierra. Verifica que todos tus aspersores, mangueras o rociadores funcionen a la perfección para evitar derrames de agua.

- Corta la hierba mala o muerta, limpia la tierra y recorta también los bordes. De vez en cuando nivela la zona del césped con tierra nueva.

- Periodicamente vuelve a plantar césped, mezcla el viejo pasto con uno nuevo. Cultiva las semillas y cúbrelas con una capa de tierra vegetal. El musgo de turba o la paja también beneficiarán el crecimiento de tu césped, además de ayudar a proteger a las semillas, de los animales y del clima.

- Por último, protege las semillas del paso de animales y personas que puedan transitar por tu césped. Una vez que este crezca córtalo con una cortadora pero no toques las nuevas áreas verdes hasta que no tengan una buena altura.

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